Me siento y me quedo completamente inmóvil, con los ojos cerrados y la mente en blanco, y la música entra en contacto conmigo de inmediato, me eleva por el espacio y me deja en un extraño planeta que no conocía. Todo lo que me rodea desaparece, se disgrega en minúsculas partículas hechas de tonos y notas entre las que flotan melodías que caen dando vueltas como pequeños copos de sonido. Oigo la música y al mismo tiempo soy la música: es como si me hubiera convertido en dos oídos y un corazón.
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Cómo se besa de verdad
La puerta del palco no está atrancada con llave. Logro abrirla y cerrarla sin hacer nada de ruido y luego camino en absoluto silencio hasta la primera fila. Me asomo por la barandilla: Marek se encuentra en el piano, de espaldas a mí. Es imposible que me vea.
Me siento y me quedo completamente inmóvil, con los ojos cerrados y la mente en blanco, y la música entra en contacto conmigo de inmediato, me eleva por el espacio y me deja en un extraño planeta que no conocía. Todo lo que me rodea desaparece, se disgrega en minúsculas partículas hechas de tonos y notas entre las que flotan melodías que caen dando vueltas como pequeños copos de sonido. Oigo la música y al mismo tiempo soy la música: es como si me hubiera convertido en dos oídos y un corazón.
Me siento y me quedo completamente inmóvil, con los ojos cerrados y la mente en blanco, y la música entra en contacto conmigo de inmediato, me eleva por el espacio y me deja en un extraño planeta que no conocía. Todo lo que me rodea desaparece, se disgrega en minúsculas partículas hechas de tonos y notas entre las que flotan melodías que caen dando vueltas como pequeños copos de sonido. Oigo la música y al mismo tiempo soy la música: es como si me hubiera convertido en dos oídos y un corazón.
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