- Las cosas no siempre son lo que parecen. - Las cosas son lo que parecen. - Christian puede que solo me veas como un enano, borracho y vicioso cuyos únicos amigos son chulos y chicas de burdel. Pero sé de arte y de amor, aunque simplemente sea porque lo anhelo con cada fibra de mi ser. Ella te ama. Lo sé. Sé que te ama.
You are not going mad. I see them too. You're just as sane as I am.
Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico, ¡qué gozada! Era lo mejor del mundo. Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rayas, petas hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos , LSD, éxtasis. Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas. Mejor que la Nocilla y los batidos de plátano. Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenio. Mejor que los andares de Emma Pill, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford. Mejor que la cara B de Abbey road, los solos de Hendrix. Mejor que el pequeño paso de Neil Amstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papa Noel, la fortuna de Bill Gaters, los trances del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágeno de los labios de Pamela Anderson, mejor que Woodstock y las raves más orgásmicas. Mejor que los excesos del Marqués de Sade, Arthur Rimbaud, Morrison y Castaneda. Mejor que la libertad. Mejor que la vida.
Quiéreme si te atreves
Él me salvó, en todos los sentidos que se puede salvar una persona.
Me encanta despertar sin saber qué pasará o a quién voy a conocer, o dónde terminaré. La otra noche dormí bajo un puente y ahora estoy en el barco más grandioso tomando champán con ustedes. La vida es un don y no quiero desperdiciarla. No sé sabe qué mano vendrá después. Se aprende a tomar la vida como viene, para hacer que cada día cuente.
- ¿A mí? ¡A mí me da miedo todo! Me da miedo lo que vi. Me da miedo lo que hice. Quién soy. Y especialmente tengo miedo de salir de este cuarto y no volver a sentir en toda mi vida lo que siento estando contigo...
- Si profano con mi indigna mano este sagrado santuario, pecado de amor será. Mis labios, peregrinos ruborizados quisieran hacer penitencia con un dulce beso. + Buen peregrino, no riñas tanto a tu mano, que demuestra un gran fervor a esto. Pues hasta las manos de los santos tocan a las de los peregrinos, y al tocar palma con palma es el beso del palmero. - ¿No tienen labios los santos? ¿Ni los piadosos palmeros? + Sí peregrino, labios para usar en la oración. - Entonces querida santa, deja que los labios hagan como las manos. No conviertas fe en desesperación. + Los santos no se mueven cuando acceden a las suplicas. - Entonces quieta mientras recojo el afecto de mi oración. [...] Así quedan mis labios limpios de pecado por los tuyos. + Entonces, ¿mis labios tienen ahora el pecado? -¿Pecado de mis labios? Me reprochas con dulzura. ¡Devuélveme mi pecado!
Romeo + Julieta
No permitas que nadie defina tus límites.El único límite es tu alma.
- ¿No os habéis percatado? Fijaos en su boca, ahí, justo en la comisura derecha, se esconde ahí un beso, el beso escondido. - ¿Y para qué es? - Es para la aventura más importante de todas, aquel que lo encuentre llegará a rozar el cielo. - ¿Encontrar qué? - El propietario de ese beso.
¿Recuerdas que te dije que sé poco del amor? Pues no es verdad. Sé, sé mucho del amor... y lo he visto, he visto siglos y siglos de amor. Era lo único que hacía soportable contemplar vuestro mundo: observar tantas guerras, mentiras, dolor y odio. Me daban ganas de no volver a mirar hacia abajo. ¡Pero entonces veías cómo quiere el ser humano! ¡Podía buscar en los confines más remotos del universo y jamás encontrar algo más hermoso! Pero eso sí, sé... sé que el amor es incondicional, pero también sé que puede ser imprevisible, inesperado, incontrolable, insoportable y, aunque resulte extraño, es fácil de confundir con el odio. Y... lo que intento decirte Tristán, es que... ¡creo que te amo! ¡Noto mi corazón como si, si mi pecho apenas pudiera contenerlo! No sé, es... como si no me perteneciera a mí porque te pertenece a ti. Y, si lo quisieras, no desearía nada a cambio de él, ni regalos, ni bienes, ni demostraciones de devoción. Nada salvo saber que tú también me amas.