Me encanta despertar sin saber qué pasará o a quién voy a conocer, o dónde terminaré. La otra noche dormí bajo un puente y ahora estoy en el barco más grandioso tomando champán con ustedes. La vida es un don y no quiero desperdiciarla. No sé sabe qué mano vendrá después. Se aprende a tomar la vida como viene, para hacer que cada día cuente.
- ¿A mí? ¡A mí me da miedo todo! Me da miedo lo que vi. Me da miedo lo que hice. Quién soy. Y especialmente tengo miedo de salir de este cuarto y no volver a sentir en toda mi vida lo que siento estando contigo...
- Si profano con mi indigna mano este sagrado santuario, pecado de amor será. Mis labios, peregrinos ruborizados quisieran hacer penitencia con un dulce beso. + Buen peregrino, no riñas tanto a tu mano, que demuestra un gran fervor a esto. Pues hasta las manos de los santos tocan a las de los peregrinos, y al tocar palma con palma es el beso del palmero. - ¿No tienen labios los santos? ¿Ni los piadosos palmeros? + Sí peregrino, labios para usar en la oración. - Entonces querida santa, deja que los labios hagan como las manos. No conviertas fe en desesperación. + Los santos no se mueven cuando acceden a las suplicas. - Entonces quieta mientras recojo el afecto de mi oración. [...] Así quedan mis labios limpios de pecado por los tuyos. + Entonces, ¿mis labios tienen ahora el pecado? -¿Pecado de mis labios? Me reprochas con dulzura. ¡Devuélveme mi pecado!
Romeo + Julieta
No permitas que nadie defina tus límites.El único límite es tu alma.
- ¿No os habéis percatado? Fijaos en su boca, ahí, justo en la comisura derecha, se esconde ahí un beso, el beso escondido. - ¿Y para qué es? - Es para la aventura más importante de todas, aquel que lo encuentre llegará a rozar el cielo. - ¿Encontrar qué? - El propietario de ese beso.
¿Recuerdas que te dije que sé poco del amor? Pues no es verdad. Sé, sé mucho del amor... y lo he visto, he visto siglos y siglos de amor. Era lo único que hacía soportable contemplar vuestro mundo: observar tantas guerras, mentiras, dolor y odio. Me daban ganas de no volver a mirar hacia abajo. ¡Pero entonces veías cómo quiere el ser humano! ¡Podía buscar en los confines más remotos del universo y jamás encontrar algo más hermoso! Pero eso sí, sé... sé que el amor es incondicional, pero también sé que puede ser imprevisible, inesperado, incontrolable, insoportable y, aunque resulte extraño, es fácil de confundir con el odio. Y... lo que intento decirte Tristán, es que... ¡creo que te amo! ¡Noto mi corazón como si, si mi pecho apenas pudiera contenerlo! No sé, es... como si no me perteneciera a mí porque te pertenece a ti. Y, si lo quisieras, no desearía nada a cambio de él, ni regalos, ni bienes, ni demostraciones de devoción. Nada salvo saber que tú también me amas.